learn_from_the_hard_times

Imagen en Dominio Público por Wikimedia Commons: 'Ships in a storm on a rocky coast' por Jan Porcellis.

Con mucho ánimo me complace anunciar a mi estimado lector, que si está leyendo esto, es porque trabajando duro las cosas se pueden lograr. Esto es, literalmente, una carta que hago al futuro. Si la estás leyendo es porque finalmente se ha logrado inaugurar la página para el momento de la lectura de esta entrada, y aunque se haya tenido que remar contra viento y marea en situaciones más que adversas, siempre se puede seguir adelante. Con mucha humildad pero también con mucho orgullo, espero que tú, mi ávido público, estimes esta bitácora personal que es Naufragia como un pedazo de mi alma que entrego al mundo. Te invito a que emprendas este viaje conmigo. Trataré de ser tan abierta y honesta como pueda con ustedes, mis confidentes lectores.

Ahora sí, antes de celebrar, debo contar un pedazo de mi vida –de mis emociones– y dejarlo al aire.

El día de hoy no ha sido fácil.

Desperté con mucho ánimo, más temprano que de costumbre pero más tarde de lo que me gustaría, emocionada porque había llegado el gran día: Inauguraría la página web de Naufragia al fin; un proyecto en el que llevo trabajando durante hace ya un par de meses, desde su conceptualización a realización y diseño, y que no se habría podido consolidar sin las maravillosas Isabel Olmos (estimada amiga desarrolladora de la página web con su firma Sensmedia) y Gabriela Rodríguez (mi modelo, apoyo y gran amiga de toda la vida). Además de, por supuesto, mi núcleo familiar y mi pareja, por su incesante apoyo.

Sin embargo, efectivamente parecería que la inauguración no se consolidaría hoy, 7/7/2017. ¿Por qué? Verán… yo no tenía planeado hablar ni un poco sobre la situación de mi país, Venezuela. Me parece que las personas ya tienen suficiente de la situación, y quien no la conoce, bien se puede informar en los sitios correspondientes. Este blog concierne a mi obra, a mi viaje de creación y descubrimientos, no a quejas que bien podrían hacerse en las redes sociales personales.

Aún así, el hecho ocurrido fue imposible de ignorar: Un fallo de internet a nivel de toda la región andina venezolana impediría abrir la página como se tenía planeado. Al parecer unos ladrones robaron la fibra óptica de CANTV (empresa del estado prestadora del servicio de internet), y “vaya usted a saber” cuándo habrá reparo de dicho incidente. Actualmente publicaré este artículo en inglés por medios alternos, para hacer constar de la fecha. Esta versión, en español, será publicada cuando el internet lo permita…

Es desagradable cuando algo hecho con devoción y trabajo (no solamente mío, sino de mis mencionadas compañeras de vida y de trabajo, Gabriela e Isabel) se retrasa por factores externos. Sin embargo, hasta aquí llega mi desahogo. No es la manera en que una primera entrada de diario debe ser, no es a lo que me gusta que sepa el blog ni mi comida… he aprendido como ley de vida, que si no se es flexible, no se llega a ningún lado. “Se debe ser flexible como un bambú”, dicen.

Y es así como anuncio por este medio que, ante viento y marea, seguiré remando por el mar de la vida. La adversidad debe tomarse sólo como una ventaja de aprovechar nuevas oportunidades, mirar desde otra óptica. “Cuando no toca, no toca”. El día lo aproveché de una manera diferente, en el jardín, buscando materiales para una sesión de fotografía del día de mañana (¡Que espero disfruten mucho cuando sea publicada!).

El arte, la creatividad y la pasión deben ser entendidos y utilizados en el contexto de la libertad… dicha libertad, que es un concepto ambiguo de por sí, nos la debemos idear y capturar nosotros mismos. Nadie nos la puede otorgar, y nadie nos la puede robar, por lo que si no se puede realizar una cosa, se hace la otra; pero nunca se deja de crear. Nunca se deja de vivir con pasión por lo que se hace, y si tal cosa sucediere, se debe trabajar por recuperar dicha pasión.

Ya sea que veamos el mundo como Parménides (concibiendo el universo sin la existencia de movimiento) o como Heráclito (concibiendo el universo en un eterno devenir), lo importante es permanecer fieles a nosotros mismos. Esa es mi clara convicción en cualquier situación, de crisis o no.

Me despido esperando mejores augurios para todos en este pedazo de tierra. Sin saber, al momento que escribo estas palabras, cuándo se podrán realizar mis planes; pero con la certeza de que trabajaré duro para que se consoliden.

¡Fuerza y ánimo, náufragos!

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yuliana guédez forgiarini

Soy apasionada por conceptos universales e individuales relacionados a los seres humanos. Naufragia es mi bitácora abierta con un énfasis en la fotografía, el arte y el diseño; así como también la investigación humanista. Exploro y me sumerjo en cada proyecto hasta alcanzar su alma. Estoy abierta a comisiones y buenas conversaciones. ¿Quieres unirte a mis aventuras?

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