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Biografía de Toulouse-Lautrec: Primeros Años.


Toulouse-Lautrec, el genial artista de trazos únicos e irreverentes, nace en el año 1864 al sur de Francia; dentro del periodo que se enmarca como “Segundo Imperio Francés”. En esta época y en los años venideros, Francia tuvo un auge económico bajo el mandato de Napoleón III; aunque luego se pasaría a la Tercera República Francesa, con cambios importantes en la administración política de país, que se convirtió en una democracia parlamentaria. En esta época, Francia representaba un gran poder a nivel mundial y conquistó varios países africanos, teniendo colonias importantes.

Con la fiebre del oro californiana y el crecimiento bancario del país, las cosas parecían pintar bien para Francia; y sobre todo para un niño de alta cuna como lo era Toulouse-Lautrec esto debería haber resultado favorecedor. Sin embargo, Toulouse no era el clásico niño bien acomodado; por el contrario, había nacido con enanismo y nunca se adhirió demasiado a la vida aristocrática que su familia le ofrecía. Fue una persona acomplejada, llena de defectos físicos, pero con una gran pasión por el arte; a pesar de haberse fracturado ambas piernas en la infancia, llegando a medir solo alrededor de un metro y treinta centímetros en su adultez.

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Se dice que las formas de Toulouse eran tan desagradables que hasta aspiraba los mocos de la nariz fuertemente. En cuanto al origen de su enanismo, se debe recalcar que sus padres eran primos: era un matrimonio arreglado; aunque a pesar de ser primos, no podían ser más diferentes entre sí sus padres: La madre era pura, tranquila y religiosa, mientras que el padre disfrutaba de la caza, era excéntrico e incluso se puede decir que disfrutaba de travestirse de vez en cuando.

El “accidente” genético de Lautrec le persiguió toda su vida. A pesar de disfrutar la vida en el campo, pronto se dio cuenta de su fragilidad e incompetencia, cosa que de hecho generó un rechazo por parte de su padre. En la infancia de Lautrec le intentaron pagar de los tratamientos más variados para curar su condición: electricidad, agua fría a presión, balnearios de agua caliente, estiramientos… algunos eran agradables, pero otros eran extremadamente dolorosos. Quizá esta infancia llena de problemas que nos cuenta la biografía de Toulouse-Lautrec, le causaría un gusto particular por la fealdad, pues se sentía como parte de ella.

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Biografía de Toulouse Lautrec: Vida Adulta.

Al crecer, decidió ir a París. Su familia quiso que aprendiera el arte de la forma más académica posible, a lo Bonnard, sin embargo; esto no fue del agrado de Lautrec, quien prefirió aprender el arte de calle en los bares y concentrarse en el “Nuevo Arte de los Carteles”. Era un personaje bastante particular: después de una fuerte borrachera y con resaca, se dirigía a su taller en las mañanas. Luego, tras trabajar, llegaba a cenar con su madre en el París aristocrático, cual hijo ideal.

Las juntas de Lautrec con la vida nocturna y oscura de París, que estaba asociada con la gente de mala fama, prostitutas y vida “del bajo mundo”, estaban empezando a afectar la reputación del apellido de la familia; por lo que su padre le ordenó que comenzase a firmar con pseudónimo. El pseudónimo que utilizó fue LOST, que hace referencia a la pérdida de su nombre “Toulouse” (To Lose en inglés, que se pronuncia igual).

Pese a los esfuerzos, Alphonse, el padre; decide vender la herencia de su hijo para no tener que dejársela, ante esto, Henri Toulouse-Lautrec se distancia de su familia en el año 1884. En este momento se acercó todavía más a la vida nocturna, y se hizo amigo de Bruant, a quien le hizo varios carteles. Posteriormente, Toulouse decide mudarse a un burdel; pues tenía una obsesión por las prostitutas, que eran parte de su mundo social.

 

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Su arte y su declive.

Si hay algo particular a destacar en la obra de Toulouse es que no dibujaba las piernas de las personas. Por ejemplo, al mirar el retrato de su madre, siempre la vemos enmarcada de medio plano, ocultando las extremidades inferiores. Sin embargo, cuando se trataba de prostitutas, las retrataba de la manera más dinámica posible, donde las piernas gruesas y saltarinas eran las protagonistas. Es inevitable connotar que Lautrec tenía cierto problema con esto, ya que él se había fracturado ambas piernas y poseía enanismo. A pesar de ser aristocrático, la biografía de Toulouse-Lautrec nos deja ver que en esa vida de bajo mundo era donde él se sentía como en casa, pues estaba con los suyos; no tenía que aparentar como en las altas esferas de Francia y París.

La bebida favorita de Toulouse era la absenta (ceba verde), una bebida fuerte que estimulaba los pensamientos. Lautrec sentía una aversión por los loros, por lo que al beberla sentía que los estrangulaba de alguna manera. Su lugar favorito era, por supuesto, el Moulin Rouge (Molino Rojo), donde disfrutaba de las bailarinas del Can-Can.

Ante toda esta vida de desastre, la pura, religiosa y correcta madre de Lautrec no podía sino marcharse, por lo que en 1899 regresa al sur de Francia y se va de París. Esto no le sentó bien a Lautrec, quien se hizo alcohólico… esto marcaría el principio de su caída, junto a una Sífilis irremediable. Estos dos factores lo convirtieron en un paranoico, perdió a sus amigos, a su trabajo y a su relación con la familia; donde incluso su tío, que le había enseñado a pintar y dibujar de niño, quemó algunas de sus obras por puro desagrado.

En sus últimos años, se ve en la biografía de Toulouse-Lautrec que ingresó a un sanatorio; donde al mejorar hizo unas de sus mejores obras, que además eran hechas de memoria. Sin embargo, al salir del sanatorio volvió a beber, cosa que empeoró su salud. Finalmente, muere junto a sus padres, meses antes de su cumpleaños número 37.

yuliana guédez forgiarini

Soy apasionada por conceptos universales e individuales relacionados a los seres humanos. Naufragia es mi bitácora abierta con un énfasis en la fotografía, el arte y el diseño; así como también la investigación humanista. Exploro y me sumerjo en cada proyecto hasta alcanzar su alma. Estoy abierta a comisiones y buenas conversaciones. ¿Quieres unirte a mis aventuras?

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