catarsis

Fotografías hechas por Yuliana Guédez Forgiarini. Naufragia 2017. 

Salgo, protegida por las barreras de un auto. Llego, aparentemente protegida por las barreras de un edificio… la soledad se respira. Todos sentimos lo mismo, y sin embargo con fuerzas continúa la jornada universitaria. Cuando la noche llega, e ingreso a otro edificio: mi casa, suenan los ruidos de burbujas que aspiran proteger lo que engloban.

Un accidente tras otro. El frente de mi casa es un caos. La ansiedad me consume… Motorizado accidentado, auto estrellado, y hasta la muerte de un perro viejo, todo ocurre en menos de veinticuatro horas, en la misma orilla donde alguna vez yo sería la víctima.

La luz se va mientras escribo esto… la música que tenía puesta para despejar mi mente deja de sonar. La burbuja cesa de existir. Las personas que solían siempre acompañarme, ahora están lejos… y las que quedan, amenazan con irse. Quizás no es correcto hablar de amenaza, estarán siguiendo su camino después de todo… ¿Pero qué posición puedo tomar yo, en el fondo de la botella?

La luz regresa, al parecer fue solo un bajón con la duración de un párrafo. La música aún no vuelve; debe primero regresar el internet. El clima está nublado… cuando desperté, fue debido a los ladridos de mi perro, anunciando la muerte del perro de los vecinos. Anoche conversé con un amigo que se encuentra lejos, lamentándose porque no nos volveremos a ver. Le dije que sí que nos volveríamos a ver, y planeo cumplirlo… aunque no sepa cuándo.

Hablamos mi amigo y yo sobre universos paralelos, de esa versión de mí y de cómo sería si hubiese tomado una decisión diferente en distintos puntos de mi vida. ¿Cómo sería si me hubiese quedado a vivir en tal o cual sitio, cuando se tuvo la oportunidad de hacerlo? ¿Quiénes serían mis amigos, mi pareja? ¿Seguiría yo siendo la misma persona?… Cuando crecemos, vamos cambiando y aprendiendo, pero ciertamente nuestro entorno nos moldea.

Siento una vorágine de recuerdos ante la encrucijada que se me presenta. Quizás una ducha ayude a aliviar la saturación de pensamientos. Sé que la paz externa ha muerto, que es una ilusión… que debemos digerir ese hecho para renacer y hallar el alivio que buscamos. Pero en este momento no logro ver, no logro digerir ni entender muchas cosas…

La música ahora suena, desde hace un rato que lo hace… Creí haber hallado el elixir, pero aún falta para ello. Los deberes acechan con su presencia en mi mente, y pese a las perturbaciones, el show debe continuar. Recuerdo los sonidos de las olas del mar remoto… Fallarme a mí misma no es una opción, aunque varias veces le haya fallado a otros. Necesitaba la catarsis.

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yuliana guédez forgiarini

Soy apasionada por conceptos universales e individuales relacionados a los seres humanos. Naufragia es mi bitácora abierta con un énfasis en la fotografía, el arte y el diseño; así como también la investigación humanista. Exploro y me sumerjo en cada proyecto hasta alcanzar su alma. Estoy abierta a comisiones y buenas conversaciones. ¿Quieres unirte a mis aventuras?

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