El poder de la feminidad
Sandro Boticcelli  (1477- 1482). La Primavera. Representación de la mujer como símbolo natural de fecundidad.
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¿Qué significa ser mujer?, quizá para muchos éste tema tiene que ver con una cosa: feminismo; una palabra rodeada de interpretaciones de todo tipo. Pero no, lo cierto es que dejando de lado la idea feminista, el rol de la mujer en la cultura es inmensamente amplio y cargado de significado. El poder de la feminidad influye en hombres y mujeres por igual en cualquier época y lugar; así, en un mundo de controversias vale la pena dar una mirada en retrospectiva, a este simbolismo, que va más allá de lo que creemos.

Diversas han sido las características con las que se ha escrito el poder de la feminidad culturalmente; muchas han sido y siguen siendo las posturas sobre el tema; y muchas han sido causa de polémicas, luchas y cuestionamientos ligados a la idea de lo que es realmente justo para la mujer. A lo largo del tiempo, su simbología ha variado con cada modo de pensar, pero a su vez, el modo de pensar de la sociedad ha variado con cada simbología. ¿Por qué es importante?, porque incluso tras este largo proceso el significado de lo que es ser mujer aún no es del todo claro (a pesar de su gran influencia).

Lo más sencillo sería buscar en un diccionario y hallar las respuestas, pero algo muy curioso es que en la RAE el concepto está vacío; no existe  definición como tal, pues “mujer” te lleva a: un sujeto con características femeninas, y “femenino”, te lleva de nuevo al término mujer, añadiendo como plus la palabra fecundidad. Entonces, ¿Ser femenino es  ser fecundo? ¿De dónde sale esto?, pues resulta que es producto de todo un largo proceso simbólico que más que respuestas, nos ha dejado muchas preguntas.

remedios varo

Remedios Varo, una artista simbolista hispano-mexicana en la que comulgan elementos místicos y esotéricos. 

Pan y Rosas

Si comenzamos con la actualidad, veremos que al menos en una gran parte del mundo se toma un día al año para conmemorar y observar cómo se ha gestado un enorme movimiento social sobre el poder de la feminidad, que se ha convertido en un símbolo de gran importancia para muchos países incluso a nivel económico y político.

El 08 de marzo por convención celebramos el día internacional de la mujer, pero esto se origina realmente como un luto; el luto a mujeres que murieron en manos de trabajos bajo precarias condiciones laborales. De esta forma, tras un incendio en una fábrica textil se da pie a toda una búsqueda de lo que llamamos “igualdad de género”, que se refiere originalmente a la creación de condiciones de vida más favorables, oportunidades sociales y mejor reconocimiento y remuneración para la mujer, lo que en su momento fue llamado por las activistas en 1908 “Pan y Rosas”: ¡Todo un símbolo!

Desde entonces el poder de la feminidad comenzó a tener algo más de renombre, reconociendo abiertamente la mención a mujeres que han jugado un rol importante en la historia, y cuyas voces eran acalladas anteriormente. Pero hoy, en muchos aspectos la sociedad continúa descontenta: mientras en un lado del mundo se radicaliza una opinión, en el otro se radicaliza la contraria, lo que ha hecho que todos los significados se tergiversen.

Ciertamente una parte del mundo (sobre todo en occidente) ha sido «masculinizado» dando pie a reacciones femeninas, pero ¿por qué?, es aquí donde debemos saltar hacia más atrás.

Time Life Pictures (1911) Marie Curie, ícono revolucionario en la ciencia.

Cultura vs Naturaleza

Desde el inicio el poder de la feminidad ha encaminado a la sociedad por uno u otro rumbo contrariando muchas bases, por ello, su relevancia ha sido de cierta forma temida.

La imagen de la mujer y su cuerpo hacen que ese orden moral pueda ser identificado con quien desde nuestro nacimiento forma parte, con su presencia, de nuestra vida cotidiana y, por tanto, de nuestro conocimiento más inmediato del mundo. El cuerpo de la mujer, representa, además, el cuerpo social pues en él se inscriben todos los temores que acechan a cada época histórica.

 Álvaro, J. Fernandez, B. 2006. P74

Encontramos un montón de arquetipos culturales que se han convertido en estereotipos, y que usan la mujer como símbolo sexual o minimizado con respecto al hombre, cosa que tiene un origen de codificación genética.

Biológicamente, el hombre se diferencia de la mujer por no estar atado a una condición familiar, mientras que la mujer debe gestar en su vientre y luego mantener con vida y salud a su cría (hablando en términos de especie), por ésta razón se ha inculcado la idea de que es él, con su libertad para salir a cazar o luchar, y sus características físicas, quien tiene una mayor participación en la creación de lo que llamamos cultura (aunque en sus tareas biológicas, la mujer contribuye al traspaso de cada eseñanza).

Básicamente ese es el rol primitivo, aunque muchos años han pasado desde que esto se hacía para garantizar la supervivencia. Cuando dejó de ser necesario esconderse, la mujer inició su introducción en otras áreas, lo que hizo que el hombre crease imaginarios para mantener su posición, pues psicológicamente, el humano ve como peligroso o inapropiado todo aquello que desconoce.

Sam Shaw (1957). Marilyn Monroe, símbolo de la feminidad y sexualidad.

La mujer en el mito

Para mantener el orden social, existe la influencia de los mitos, religiones, y paradigmas. Aquí la simbología en el poder de la feminidad es cambiante, sin embargo, la biología hizo que la mujer fuese plasmada como metáfora de algo sublime pero noble: la naturaleza

Aunque ambos, hombre y mujer, son vistos por la teología cristiana como «naturalezas mezcladas», la identidad masculina apunta hacia lo celeste y la femenina a lo subterráneo, a lo telúrico de la «madre naturaleza».

Hierro, G. 1992, P. 69

Por esta razón, en muchos mitos la mujer es asociada a fertilidad, crianza y maternidad, es la viva figura de la primavera, del renacer y la vida.

Al inicio, el mito griego del Andrógino hablaba sobre la igualdad de géneros unidos en uno mismo, idea que halla su correlación en creencias como el Taoísmo, donde aún ambos se muestran equilibrados filosóficamente, aunque también se asocie lo femenino a lo terrenal y lo masculino a lo celeste.

Sin embargo, en culturas occidentales las bases sociales hicieron que el papel del dios fuese más relevante haciendo ver el lado femenino como irracional; lo que hizo que socialmente se le dé un papel más emocional que al hombre (a quien se le dice que debe ser más racional), cosa que se mantiene hoy en las crianzas.

Lo masculino era lo apolíneo, luminoso y dominador de las fuerzas del cosmos. Lo femenino, lo dionisíaco, irracional e instintivo y pese a ello –porque esto no podía ser negado ya que las mujeres dan a luz–, la afirmación de la vida

Guil A. 1999, P.97

Aquí, simbólicamente es ella quien genera caos como en el mito de Eva o Pandora; pues es bien sabido que la naturaleza siempre busca la manera de demostrar que el humano no la domina: el poder de la feminidad crea vida y tiene en sus manos control sobre ésta; crea cultura y tiene control sobre ésta.

Teen Vogue (2005). Malala, Joven reconocida activista social.

Género: ¿Dualidad o individualidad?

El poder de la feminidad en algunos casos está más relegado que en otros, lo que no significa que sea menor, sino que es menos reconocido. Las barreras sociales han hecho que surgieran tabús en torno al género; sin embargo, el recorrido histórico logra que la mujer tome el pasado como una forma de superación y fuerza.

Así, es importante que durante el proceso histórico no prioricemos un lado, sino que busquemos una verdadera equidad, pues si volvemos al mito del Andrógino, notamos que en realidad la separación y clasificación de los géneros es solo una creación social, una convención. Al final, todos somos individuos, personas más allá del sexo que poseamos.

…Únicamente la mediación de otro puede constituir a un individuo como un Otro.

Beauvoir, S. 1949, P.109

El simbolismo de la mujer (así como el del hombre) se ha hecho más complejo con los años, haciéndole detonante de grandes polémicas. Quizá es esa la razón por la que (como la RAE), muchos se abstengan de mostrar una postura concreta en una sociedad abiertamente sensible; por eso para definir el significado de ser mujer aún queda mucho recorrido y preguntas por hacer.

¿Cuáles son las características que definen a una mujer? ¿depende de la biología? ¿depende de la fertilidad? ¿depende de lo que emocionalmente considero que soy? No lo sé, pero las respuestas, al menos por ahora, dependerán de la postura de cada quien. Según Simone Beauvoir (1949):

No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana…

Bibliografía

Beauvoir, S. (1949), El Segundo Sexo, París, Francia. Editorial Siglo Veinte

Guil, A. (1999). El papel de los arquetipos en los actuales estereotipos sobre la mujer. Comunicar, (núm. 12). P. 95-100

Álvaro, J. Fernandez, B. (2006). Representaciones sociales de la mujer. Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación Social, (núm. 9), primavera, pp. 65-77

Hierro, G (1992). La Mujer y el Mal. lSEGORIA (6). P 167 – 173.

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grecia celeste moreno

Soy una joven venezolana apasionada por el diseño, la imagen y la literatura como forma de expresión y comunicación, cuya carrera ha permitido generar en mí una constante búsqueda introspectiva, otorgándome la necesidad de desarrollar proyectos que generen un vínculo emocional empático e innovador a través de la constante investigación y profundo análisis filosófico y psicológico, apelando a la metáfora y la narrativa como formas de fortalecer los mensajes y crear conceptos sólidos.

1 comentario en “El poder de la feminidad: Una revisión simbólica de la mujer”

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