emociones humanas
  1. Intervención fotográfica, fotografía del banco Pixabay
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El campo de las emociones humanas ha sido uno de los más estudiados desde nuestros inicios: la historia nos muestra todo tipo de hipótesis que instruyen a través de la concepción filosófica y continúan analizándose incluso el día de hoy por campos como la neurobiología y la psicología, aplicando cada conocimiento obtenido en una cantidad inmensa de variantes útiles en diseño, publicidad, política y muchas otras profesiones que agotarían esta página, y que intentaremos abordar mediante un breve pero interesante recorrido desde el pensamiento nórdico hasta algunas corrientes actuales.

A pesar de que los primeros esfuerzos por comprender las emociones humanas y su funcionamiento fueron aportados por la filosofía griega, existen menciones que son mucho más antiguas, expresadas a través de la misma forma en la que se justificaba todo aquello ubicado mas allá del alcance tangible: la mitología. A través de la gran extensión mitológica que podemos observar que, en lo ancho del mundo, encontramos todo un universo de referencias a las distintas emociones humanas y sus consecuencias, como si se tratase de una especie de fábula antigua que fungía como guía para el hombre, indicándole un sendero predefinido, moldeado en historias que circundaban desde cualquier punto geográfico.

Al igual que en muchas otras culturas, el pensamiento nórdico también genera su propia concepción de las emociones, creando un bosquejo de su origen en cuya narrativa se indica al Dios Vili, hermano de Odín como el responsable de otorgar a los seres la capacidad de sentir y razonar, con ello, las emociones e inteligencia convivirían en un cuerpo diseñado a medida de los dioses. Como muestra de ello, encontramos un pequeño fragmento en el que se señala dicha creación: 

…los creasteis más parecidos a vosotros mismos de lo que te complacería admitir. Las emociones que les diste, la inteligencia… era la tuya…, igual que era la mía. Esa es la verdad, Vili, si prescindiéramos de nuestra condición de dioses, seríamos como ellos, con sus fortalezas y flaquezas, con sus errores y fuerza interior…

(Lacomba, 2017)

La reseña anterior, por ejemplo, nos permite saber que para el pensamiento nórdico la existencia de las emociones humanas es un aspecto influyente en las acciones y la vida, concibiendo a cada ser como un espejo distorsionado de sus creadores. Dicho punto es relevante a la hora de analizar las teorías que surgen posteriormente en todo el mundo, ya que tras comenzar el recorrido de su estudio, surgen 2 vertientes muy marcadas: la vertiente que propone a las emociones humanas como facultades cargadas de valor, y la que las considera innecesarias.

2. Intervención fotográfica, fotografía del banco Pixabay

2 vertientes, 2 posibilidades

Según los estoicos, las emociones humanas solo son añadiduras superfluas creadas para confundir a las personas; perturbaciones del ánimo que crean preocupaciones inexistentes acerca de eventos pasados y ansiedades futuras. Muchos teóricos se apegan a este pensamiento, incluyendo a Spinoza, Leibniz, Wolff e incluso Hegel, quien las determina como “pensamiento confuso”; o Aristóteles, quien las asigna como simples reacciones que parten de instintos básicos como el placer y el dolor. Aún así, tras las declaraciones de Santo Tomás de Aquino, en las que se indica su reciprocidad con las acciones del ser y sus deseos, se reestablecen como aspectos relevantes y se comienza a fragmentar su origen y clasificación.

A partir de este punto, comienzan a generarse innumerables escritos acerca del tema, lo que reafirma el interés de la ciencia y la filosofía por entenderlo y dar finalmente una explicación de su utilidad, haciendo que se considere el hecho de que las emociones humanas parten de la necesidad de supervivencia misma, ya que según Telesio, el hombre requiere nutrirse a si mismo de manera personal, social y espiritual, hecho que se manifiesta en muchos otros pensamientos.

Si bien es cierto que posteriormente se han realizado incuantificables textos al respecto, se sostiene la idea de Telesio en referencia a que cumplen la función de llenado de un vacío existente, bien sea material o físico, extrínseco o intrínseco, que nos permite activar funciones biológicas y/o morales para la conservación del espíritu y el cuerpo, idea que justifican Kant, Descartes, e incluso David Hume o el propio Darwin.

Así mismo, existe un añadido muy interesante presentado por Schiller, que propone las emociones como reacciones a un entorno meramente simbólico, en el que las causantes de todo lo que sentimos no son las cosas que nos rodean sino el significado que les damos y el contexto en el cual las vivimos.

Siendo así, es válido preguntarse: ¿cuánta influencia tienen las emociones humanas en nuestra vida?, a riesgo de equivocarme, y presentando esto como un pensamiento un poco subjetivo entre el gran océano de investigaciones que podríamos encontrar por la web, diría que demasiada.

Si bien es cierto que nuestras reacciones se vuelven mucho menos objetivas al involucrar las emociones en ellas, es imposible para nosotros desprendernos de su influencia, puesto que su imperfección es lo que justifica nuestra vida a pesar del idealismo que muchos desearíamos.

¿Qué ha cambiado?

Tomando como referencia los pensamientos nórdicos nuevamente, observamos que hasta las acciones de los dioses no se encuentran desprovistas de motivos emocionales; la ira, el dolor, la tristeza, la envidia, el amor y cien mil menciones más motivan cada ejemplo, por lo que clasificarlas ha sido una tarea difícil para todo quien se adentre en el tema, puesto que en un diccionario sería imposible definir la emoción en sí, limitándonos a un universo de sinónimos analizados subjetivamente según quien los lea, pero sin explicar directamente sus cualidades intrínsecas.

Muchas son las emociones humanas que se han determinado como principales en todo este recorrido investigativo: hay quienes dicen que son 6, otros las amplían o disminuyen, pero se concuerda en que, de todas ellas, hay una serie que predomina por encima de las demás y que dictamina su destino.

Entre los estudios más recientes que se han realizado, podemos hallar el de Plutchik, quien organiza una especie de circulo cromático clasificando emociones primarias, secundarias y compuestas a partir de su influencia en las personas, agrupando los aspectos esenciales en una serie organizada de 4 ejes. Aun así, al ser las emociones humanas tan subjetivas algunos consideran que dicho círculo debe expandirse y adaptarse a otros conceptos, cuyo significado es diverso y varía de cultura en cultura. A partir de esto, hallamos otros ejemplos clasificatorios como el que se realiza en el instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñóz, en México, utilizando las conclusiones de varias teorías previas para crear su propia nomenclatura, reseñándolo bajo el título de: La Estructura De La Emoción Humana: Un Modelo Cromático Del Sistema Afectivo.

Este estudio basa sus conclusiones en el análisis de vocablos emocionales en todo el mundo, sumado a sus vínculos con las expresiones faciales principales, recopilando y resumiendo todo un extenso sumario en una agrupación de términos con afectos similares, que luego son ordenados según su intensidad emocional, su manifestación física y la polaridad a la que pertenecen. En resumen, un artículo bastante interesante y completo para aquellos que buscan entender un poco este complejo laberinto.

 

emociones humanas
emociones humanas

3. Círculo Crómatico de las emociones según Robert Plutchik

4. Círculo Cromático de las emociones según el instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñóz, México.

¿Conclusiones?

Quizá suene poco relevante, o exagerado, sin embargo, el estudio de las emociones constituye una de las propuestas de valor más jugosas para la comprensión de nuestro comportamiento, ¿no lo crees? Solo basta con fijarse en aplicaciones tan comunes como el Whatsapp. Hacer conscientes nuestras emociones al momento de seleccionar uno de sus tan conocidos Emoji nos demuestra que cada ícono tiene cualidades distintas y se adapta a lo que sentimos en ese preciso instante; y a pesar de que muchos de ellos sean muy parecidos siempre nos tomamos nuestro tiempo al seleccionarlos.

Siempre es interesante pensar en el infinito universo existente dentro de nuestros cerebros, bien sea que solo lo pienses por curiosidad o que de verdad quieras llegar a la solución de uno de estos enigmas tan subjetivos que se escapan de la explicación cien por ciento racional.

Incluso a nivel personal es toda una odisea intentar comprenderlo y mucho más, gestionarlo correctamente; considerando que cada ser es individual y se encuentra dominado por distintas emociones. Mientras que para algunos su motivación recurrente es la ira, para otros, quizá es el vigor, por lo que cada eje puede variar según lo que cada persona considere bueno o malo, desagradable o agradable, creando relaciones mucho más complejas entre cada emoción.

En realidad, lo único que sabemos con certeza, es que a pesar de la amplitud de las terminologías, increíblemente la capacidad de emocionarse trasciende la barrera de los idiomas, los tiempos y las culturas; coincidimos en que incluso aquellas personas que creen en la superfluidad de las emociones humanas apoyando el punto de vista estóico, son propensas a sentir y dejarse guiar por un instinto que parte de este aún nublado pero prometedor aspecto humano.

Bibliografía:

Lacomba, J. (2017). De Amor y Guerra, Antología de Relatos. 1st ed. [ebook] Valencia, España: Ediciones Babylon, p.sección 29. Disponible en: https://books.google.co.ve/books?id=LVVqDwAAQBAJ&pg=PT121&lpg=PT121&dq=vili+y+las+emociones&source=bl&ots=APk6WtpXoa&sig=35-_YH0XQ5elqYj8tu4T3kV_DCk&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwi86Lmjg-HfAhXRslkKHfMfDT4Q6AEwCHoECAMQAQ#v=onepage&q=vili%20y%20las%20emociones&f=false [Accessed 8 Jan. 2019].

Casado, C. and Colomo, R. (2006). Un breve recorrido por la concepción de las emociones en la Filosofía Occidental. A Parte Rei, [online] (47), pp.1-10. Disponible en: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/casado47.pdf [Accessed 9 Jan. 2019].

Diaz, J. and Flores, E. (2001). La estructura de la emoción humana: un modelo cromático del sistema afectivo. Salud Mental, [online] 24(4), pp.20-35.  Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=58242403 [Accessed 9 Jan. 2019].

Martinez Zanchez, F. and Fernandez Castro, J. (1994). Emoción y Salud. Desarrollos en Psicología Básica y Aplicada. Presentación del Monográfico. anales de psicología, [online] (10(2), pp.101-109. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/121123 [Accessed 9 Jan. 2019].

Ramírez Goicoechea, E. (2001). Antropología «compleja» de las emociones humanas. Isegoría, [online] 0(25), pp.177-200. Disponible en: http://isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/article/view/589 [Accessed 8 Jan. 2019].

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grecia celeste moreno

Soy una joven venezolana apasionada por el diseño, la imagen y la literatura como forma de expresión y comunicación, cuya carrera ha permitido generar en mí una constante búsqueda introspectiva, otorgándome la necesidad de desarrollar proyectos que generen un vínculo emocional empático e innovador a través de la constante investigación y profundo análisis filosófico y psicológico, apelando a la metáfora y la narrativa como formas de fortalecer los mensajes y crear conceptos sólidos.

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