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Fotograía © Naufragia. Autorretrato. 19/03/2020. Cuarentena.
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Sangre que cae y corre por nuestras venas. Es esta misma sangre la que contiene toda nuestra información genética, la misma información que le dice a cada célula cómo reproducirse, cómo estar sana, y también, qué enfermedades tener, qué errores o mutaciones surgirán con el pasar del tiempo.

No es sorpresa que nuestra mayor amenaza nos afecte en lo microscópico: somos información. Ya Einstein había encontrado la relación entre masa y energía y, aunque no iguales, sabemos que son equivalentes.

Cuando se altera el cuerpo, por ende, se altera nuestra energía. Surgen los demonios, acecha el inicio de un pandemonio, que no es otra cosa que el limbo en espera de justicia. Las sombras de la sociedad se acentúan aún más frente a una crisis, pero también la luz se hace más fuerte: surgen los altos contrastes.

 

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Fotograía © Naufragia. Autorretrato. 19/03/2020. Cuarentena.

Mientras que, etimológicamente, “pandemia” vendría a significar reunión de todo un pueblo, pandemonio sería la reunión de los demonios. Llega la hora, entonces, de mirarle a los ojos a las sombras de nuestra sociedad. Solo aceptándola podremos integrarla y re-significarla de forma beneficiosa, como aprendimos de Jung.

Esta sombra, que se debe a la histeria colectiva, no es otra cosa que al temor a la muerte. Como toda crisis, ella también trae oportunidades a quienes saben oler los aromas de la adaptación. Alza de negocios online, sobresaturación de servidores… todas las reglas del juego económico, cambiadas de un día a otro, por el miedo a la muerte.

Cuando el mundo desarrollado se vio sumido en esta crisis, presenciamos el día en que el temor a la muerte venció a la ambición por dinero. Nuestro lado animal, nuevamente, vencedor ante la racionalidad humana.

¿De dónde viene este miedo tan humano? Por supuesto, incluso animales le tienen miedo a la muerte, y tienen sus instintos configurados de tal manera que siempre apuesten por la supervivencia de si mismos –o de su especie–. El núcleo de este miedo es, pues, no solo de origen racional o filosófico, sino también animal e intuitivo.

¿Qué hacer entonces? Veo apropiado seguir remando, pero atando bien los cabos sueltos. Alzando correctamente las velas del barco, preparando las provisiones, entendiendo que los demás también tienen derecho a proveer a su barco de la cobertura de necesidades básicas. Observar con nuestro catalejo los nuevos horizontes: las oportunidades que hay cuando cambian las reglas. Cuestionar el rumbo del destino, reinterpretar signos del pasado para zarpar de forma beneficiosa. Escuchar el sonido del mar, sentir el piso bajo nuestros pies.

Fotograía © Naufragia. Autorretrato. 19/03/2020. Cuarentena.

La comprensión de nuestros propios demonios pasa por la introspección. Solo aceptándolos y dándoles un significado que nos permita avanzar saldremos supervivientes de la crisis actual.

La naturaleza no entiende de justicia humana. Hay quienes quieren ver en ella una suerte de justicia divina. Hay otros que sugieren que este virus podría tener una intencionalidad originada en el humano… el hecho es que, justicia o no, karma o no, el virus es real: es una amenaza y una oportunidad, una crisis, una caída de la torre.

Cuestionemos las goteras que tiene nuestro barco. ¿Qué creencias están obsoletas ante esta nueva situación? ¿De qué manera podemos aflorar nuestra espontaneidad, siempre siendo fieles a nuestra propia naturaleza

Una cuarentena también se puede viajar, remar y explorar. No nos perdamos de la vista que otorga el panorama.

¿Haré de mi viaje la vida que merezco?

Quizás sea hora de desprendernos de lo prescindible, y quedarnos solo con aquello que es esencial.

¿Usaremos las redes para conectarnos unos a otros? ¿Será la máquina la que nos conecte, o por el contrario nos asfixiará?

Que el agua limpie tu cuerpo.

Que tu cuerpo limpie tu energía…

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yuliana guédez forgiarini

Soy apasionada por conceptos universales e individuales relacionados a los seres humanos. Naufragia es mi bitácora abierta con un énfasis en la fotografía, el arte y el diseño; así como también la investigación humanista. Exploro y me sumerjo en cada proyecto hasta alcanzar su alma. Estoy abierta a comisiones y buenas conversaciones. ¿Quieres unirte a mis aventuras?

1 comentario en “¿Pandemia o histeria? El pandemonio de nuestra sociedad”

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